He de confesaros que lo de nadar nunca me había gustado mucho... De pequeña no había nadado casi nada y una vez de mayor siempre he sido muy "de tierra".
Pero un día me dió por preparar un triatlón y tocó tirarse a la piscina.
Cuando entrenas con un gran objetivo, la motivación es una gran fuerza que te hace ir a nadar aunque no te guste, y al final, cuando empiezas a mejorar le vas cociendo el gustillo.
A que también os pasa a vosotros??
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| Pi Eich |